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La tecnología y el conocimiento evolucionan vertiginosamente, la sociedad también. Existen estudios que indican que el 50% de las profesiones que nos depararán las próximas décadas aún no están definidas. En este contexto la capacidad de aprender y adaptarse al cambio es y será una de las habilidades más preciadas por los empleadores.

El pasado viernes, 12 de noviembre, Inprocess tuvo el honor de ser invitada a participar en una mesa redonda organizada por la Universidad Ramon Llull en ESADE, en el marco de la Conferencia Española de Decanas y Decanos de Economía y Empresa para opinar sobre las habilidades que los empleadores buscan actualmente y en los próximos años.

 

El diálogo, espléndidamente conducido por Maria Obiols y Marta Camprodón, se inició a partir de los resultados de un estudio reciente realizado por ESADE en el que se determinó que el 64% de las “skills” demandadas pertenecían al grupo de las habilidades “soft”.

La primera conclusión de la charla es que ese 64%, sería incluso un porcentaje demasiado conservador, en cuanto que las habilidades “hard”, relacionadas con la formación y la experiencia, se presuponen y por tanto son las habilidades “soft” las que marcarán la diferencia al escoger a un candidato.

En este mismo sentido, los idiomas, o la capacidad de utilizar los medios digitales, son ya un requerimiento básico para poder desarrollar una carrera profesional y por tanto se consideran habilidades transversales.

La pasión por la actividad que se desarrolla, como fuerza impulsora de la carrera profesional; la inteligencia emocional, entendiéndola tanto como la capacidad de relacionarse entre la diversidad de culturas y profesiones que componen el mundo laboral, como la resiliencia y el autoconocimiento para adaptarse a los cambios; y la motivación por aprender, en cuanto que, para desarrollarnos profesionalmente y entender nuestro entorno, debemos estar continuamente en modo aprendizaje. Serían las tres habilidades principales con las que todos coincidimos.

La mesa redonda se cerró con dos valiosas reflexiones. La importancia de los errores como fuente de aprendizaje, incluso por encima de las historias exitosas. Y la capacidad de generar impacto como resultado de saber combinar las propias habilidades.

Profesionalmente, tenemos la responsabilidad de alcanzar los resultados que se esperan de nuestra actividad, pero si utilizamos idóneamente nuestras habilidades, es probable que nuestros resultados excedan cualquier expectativa y sean el fundamento de nuestro talento.

Un sincero agradecimiento a IQS y ESADE por invitarnos y a Ana María Martínez León, Maite Poyos, Laura Evangelio Araujo y Javier Fernandez Santin, que compartieron mesa con Miquel A. Alos.